Es imposible no enamorarse de Tomas Rosicky (1980-10-04), capaz de dirigir
una sinfonía en el más absoluto de los silencios. Deslumbró en el Sparta de
Praga, brilló en el Borussia Dortmund y ahora adoctrina en el Arsenal donde
probablemente esté viviendo su última etapa como jugador, una etapa en la que
las lesiones le han privado de ascender al Olimpo futbolístico.
